
21 Principios doctrinales
de nuestra fé
La Biblia es nuestra única y suficiente autoridad, regla de fe y práctica. Así que estos datos fundamentales tienden a establecer nuestras bases de reunión entre nosotros, (para que estemos de acuerdo con las mismas cosas, 1 Corintios 1:10, Hechos 2:42)
1. La revelación divina de las Escrituras
Las escrituras tanto como el Antiguo como el Nuevo Testamento son verbalmente inspiradas por Dios y es la revelación de Dios al hombre siendo esta regla infalible y autoridad de fe y conducta (1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21; 2 Timoteo 3:15-16).
2. Un solo Dios
El único Dios verdadero Dios se ha revelado a sí mismo como el eternamente preexistente “Yo Soy” creador del cielo y de la tierra y redentor de la humanidad. Después de sí se ha revelado a sí mismo llevando los principios de relación y asociación como Padre, Hijo y Espíritu Santo. (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10,11; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14).
3. La Trinidad
Dios se ha manifestado en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por lo tanto podemos hablar con apropiada certeza del Señor nuestro Dios, quien es un Señor indivisible en una trinidad de personas y relaciones del ser y sus oficios, (Juan 14:16; Lucas 3:22).
Por lo tanto existe en el hijo aquello y existe aquello en el Espíritu Santo lo que constituye el Espíritu Santo y no el Padre e Hijo. Así que el Padre es el engrandecedor del Espíritu Santo y el Espíritu Santo es el que procede del Padre y del Hijo por relación y asociación. El Espíritu Santo es el que proviene en cuanto en la relación en tanto existe que hay un solo Señor Dios Todopoderoso y que su nombre es uno. (Juan 1:18; 1 Juan 1:15; Juan 17:11; Zacarías 14:9).
El Padre, El Hijo, y El Espíritu Santo nunca son idénticos en su persona ni confusos en sus relaciones nunca divididos en cuanto a deidad, ni opuestos en colaboración. En relación a parentesco el Padre es Señor en El Hijo y El Hijo en El Padre en compañerismo. El Padre no procede del Hijo y el Espíritu Santo no procede del Padre. En cuanto a la naturaleza, El Padre es completamente reconocido en cuanto a deidad obra y existe desconectada o individualmente de la una a la otra (Juan 5:17-30; Juan 8:17-18).
4. La deidad de nuestro Señor Jesucristo
El Nombre de Nuestro Señor Jesucristo – El nombre de Jesús es su nombre propio en el Nuevo Testamento nunca se aplica al Padre, ni al Espíritu Santo. Por lo tanto el nombre pertenece exclusivamente al Hijo de Dios. (Romanos 1:3; Juan 1:3)
El Jesucristo, Dios con Nosotros – El Señor Jesucristo en su naturaleza divina y eterna es el propio y unigénito del Padre, pero en su naturaleza humana. Él es legítimo hijo del hombre. Es por tanto reconocido como Dios y Hombre en una sola persona y su nombre es Emanuel. (Mateo 1:23; 1 Juan 4:2, 10,14; Apocalipsis 1:13,17).
El Título Hijo de Dios – Siendo que el nombre Emanuel incluye a Dios y hombre en una persona, nuestro Señor Jesucristo resalta que el título del hijo del hombre está al orden del tiempo. (Mateo 1:21,23; Hebreos 1:1-13; Hebreos 7:3; Juan 3:8).
Transgresión a la Doctrina de Cristo – Es una transgresión a la doctrina de Cristo decir que Jesucristo derivó su nombre Hijo de Dios. El salvamos por el hecho de la encarnación en su relación. Consiguientemente negar que el Padre es un Padre eterno y que el hijo es el eterno hijo del Padre en toda la eternidad pasado significa destruir la relación entre el Padre y el Hijo. (Juan 1:1-2; Juan 1:14; Juan 8:58).
La Exaltación de Jesucristo: Habiendo hecho por sí mismo la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la majestad en lo alto. (Hebreos 1:3; Filipenses 2:9; Hechos 2:32-33). Damos al hijo igual honor que al Padre. (Juan 5:22-23; Filipenses 2:8-9; 1 Pedro 1:8-9).
Igual Honra al Padre y al Hijo: Siendo que el padre ha dado todo el juicio al hijo es tan sólo un sagrado y expresa obligación de todo el cielo y la tierra doblar las rodillas y confesar que Jesucristo es Señor y Cristo mandado al Espíritu Santo atribuir al hijo todos los atributos de los hombres y títulos de la deidad honrar al hijo así como al Padre. (Juan 5:22-23; Filipenses 2:8-9; 1 Pedro 1:8-9; Apocalipsis 5:6-14; 4:8-11, 7:9-10).
El Señor Jesucristo es el eterno hijo de Dios, la palabra de Dios declaran.
- Su nacimiento virginal (Mateo 1:23-25; Lucas 1:31-35)
- Su vida inmaculada (Hebreos 7:26)
- Sus milagros (Hechos 10:38-43; Hechos 2:22)
- Su obra sustituta en la cruz del calvario (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21)
- Su Resurrección corporal entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:6-7, 39; 1 Corintios 15:4)
- Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9; 2:33; Hebreos 1:3)
5. El Espíritu Santo
El Espíritu Santo actúa como la tercera persona en la Trinidad. Él es guía y consolador, ayudando a cada creyente a comprender y vivir conforme a la voluntad de Dios y la verdad de su palabra. Además, el Espíritu Santo otorga dones espirituales que capacitan a los cristianos para servir eficazmente en su vida diaria y en el ministerio. En la iglesia, el Espíritu Santo es quien une a los miembros en un solo cuerpo, fomenta la armonía y el crecimiento espiritual, y dirige la misión de la iglesia en el mundo. También prepara a la iglesia para la inminente venida de Cristo implicando una vida de santificación personal y obediencia a Dios antes de su retorno (Juan 14:26; Juan 16:13; Hechos 1:4-5; Hechos 13:2; 1 Juan 3:24).
6. Satanas
También conocido como el diablo (Mateo 4:1), Lucifer o ángel de luz (Isaías 14:12), serpiente antigua (Apocalipsis 12:9), príncipe de este mundo (Juan 12:31) y el acusador (Apocalipsis 12:10), fue creado por Dios como un ángel de luz, pero cayó en pecado al rebelarse contra Dios, perdiendo así su estado de santidad y convirtiéndose en un ser caído. Con esta naturaleza, se le permite tentar al ser humano para probar su fe y obediencia a Dios. Después del juicio final, será arrojado al lago de fuego y azufre. (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:16-17; Apocalipsis 12:7-9; Apocalipsis 20:10; Apocalipsis 20:14-15).
7. Los ángeles
Creemos que los ángeles fueron creados por Dios para luchar en las batallas divinas y cumplir funciones a favor de los que heredan la salvación. Estas funciones incluyen servir a Dios y a sus escogidos (Hechos 1:7, 14), proteger y cuidan (Salmo 34:7; Mateo 2:13, 26:53), advierten (Mateo 2:13), dirigir en razón de servicio (Hechos 8:26), traen mensajes de Dios y anuncian sus juicios (Génesis 19:1-13; Mateo 28:6), pelear batallas en los aires (Daniel 10:13, Efesios 6:10-18), y adoran a Dios (Isaías 6:1-3; Hebreos 1:6).
También creemos en la existencia de rangos angélicos en función de sus roles, como serafines, querubines, arcángeles y ángeles (Isaías 6:2-6; Génesis 3:24; 1 Reyes 6:23-28; Judas 1:9; 1 Tesalonicenses 4:16).
8. La caída del humano
El hombre fue creado bueno y recto, «Porque hagamos al hombre a nuestra imagen según nuestra semejanza» pero el hombre mediante su propia transgresión voluntaria cayó. Trayéndolo a sí mismo no sólo la muerte física sino también la muerte espiritual, la cual trajo la separación entre el ser humano y Dios. (Génesis 3:6; Romanos 5:12-19).
9. La salvación para la raza humana
La única esperanza de salvación para el hombre es mediante el derramamiento de sangre de Jesucristo, el hijo de Dios. Porque sin derramamiento de sangre no hay limpieza de pecados. (Hebreos 9:22; Levíticos 17:11).
10. Principios esenciales para la salvación
La salvación solamente se recibe mediante el arrepentimiento hacia el Señor Jesucristo mediante el lavacro de la regeneración y el renueve del Espíritu Santo, siendo justificados por la gracia mediante la fe. El hombre viene a ser un heredero de Dios conforme a la esperanza de la vida eterna (Lucas 24:47, Juan 3:3; Romanos 10:13, 15; Efesios 2:8-9, Tito 2:11; 3:5-7).
11. La evidencia de la salvación
La evidencia interna de la salvación consiste en el testimonio directo del Espíritu Santo (Romanos 8:16). El testimonio para los hombres consiste en una vida justa y verdaderamente santa (Efesios 4:24; Tito 2:12-14).
12. Ordenanzas de la Iglesia
Bautismo en Agua – La regla del bautismo por inmersión es ordenada de las escrituras o la palabra de Dios. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como su Salvador y Señor tienen que ser bautizados al obedecer este mandamiento. Así declaran al mundo que han muerto con Cristo y que también han resucitado juntamente con él para andar en novedad de vida. (Mateo 28:18-19; Marcos 16:15-17; Romanos 6:14)
La Santa Cena – La Santa Cena del Señor consiste de los elementos de pan y vino, la expresión de nuestra participación de la naturaleza de nuestro Señor Jesucristo. Una mesa representa contiene un memorial del sufrimiento y muerte del Señor. (Mateo 26:28; Marcos 14:24; Lucas 22:20; 1 Corintios 11:26) y es una profecía de su segunda venida por tanto la Santa Cena es demandada de todos los creyentes hasta que Él venga.
13. El bautismo en el Espíritu Santo
Cada creyente nacido de nuevo debe experimentar o tener la experiencia de haber sido bautizado en el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas (Hechos 2:4). Una experiencia con el poder del Espíritu y dará poder para hacer la obra del Señor. Y como iglesia nos dará la tarea de enseñar a otras personas el camino hacia Dios. (Juan 7:37; Hebreos 12:28; Hechos 1:8).
14. La adoración a Dios
La adoración es la mayor expresión que podemos ofrecer a Dios, quien es digno de toda gloria y alabanza. Adorar significa reconocer a Dios y su deidad en el cual debemos adorar en espíritu y en verdad. En cada reunión, tenemos momentos para cantar cánticos nuevos e himnos espirituales, honrando a Dios y dando libertad al Espíritu Santo para bendecirnos, repartir Sus dones y llenarnos de Su presencia. El Espíritu Santo se manifiesta cuando cantamos en voz alta y levantamos nuestras manos en danza, aplausos y llanto, que son expresiones de gratitud, alegría y regocijo, según el Espíritu de Dios se manifiesta en el cuerpo (Juan 4:23-24; Efesios 5:19; 2 Corintios 3:17-18; Salmos 96:1-4; Salmo 47:1).
15. Dones repartidos a la Iglesia
Los dones son promesas de Dios repartidas a la iglesia que somos el cuerpo de Cristo. La iglesia disfruta de estos beneficios y la hace fuerte y victoriosa. (1 Corintios 12:8-10; 1 Corintios 12:2-31; Efesios 4:11-13; Romanos 12:6-8).
Dones de poder: don de milagros, don de fe, don de sanidad
Dones de sabiduría: palabra de ciencia, discernimiento de espíritus
Dones de revelación: don de profecía, don de lenguas, interpretación de lenguas
16. La santificación del cristiano
La santificación es un acto de separación del mundo o aquello que es maligno para una devoción de Dios. (Romanos 12:2; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:12-13). La Biblia, La Palabra de Dios; nos dice que debemos vivir una vida santa en la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14). Por medio del guianza del Espíritu Santo podemos obedecer a la Palabra de Dios. (1 Pedro 1:15-16).
17. La función de la iglesia:
Existir como familia – La iglesia es el cuerpo de Cristo donde habita Dios, por medio de su espíritu cada creyente nacido de nuevo es una parte integrante del cuerpo de Cristo y llamado Dios para edificar el cuerpo de Cristo que es la iglesia. (1 Corintios 12:13).
Cumplir con la Gran Comisión – El mayor propósito es buscar al perdido y llevarlos a los pies de Cristo para salvación y perdón del alma. Es ser parte de una evangelización mundial. (Mateo 28:18-20; Proverbios 11:30; Marcos 16:15-16). Que es agradable a Dios. (Hebreos 13:15; Salmo 65:1). Milagros y Sanidad Divina – La sanidad es parte del regalo de Dios y los milagros, la liberación de enfermedad o la opresión es proveída juntamente con la salvación. (Marcos 1:32-34; Isaías 53:4-5; Mateo 8:16-17; Santiago 5:14-16).
18. Ministerios en el cuerpo de Cristo
La iglesia constituye ministerios que establecen una iglesia fuerte, vitaminada y victoriosa espiritualmente. Como la Trinidad, los cinco ministerios trabajan en unidad para lograr la Gran Comisión. Los ministerios son regalos del pueblo de Dios: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros. (Efesios 4:11-13).
19. La esperanza eterna
La resurrección de aquellos que ya duermen en Cristo y su traslado juntamente con los que en él están vivos y permanezcan hasta la venida de Cristo es la inminente esperanza de la iglesia. (1 Tesalonicenses 4:16-17; Romanos 8:23; 1 Corintios 15:51-52). La Bienaventuranza es la aparición gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (Tito 2:13).
20. Sobre el final de los tiempos y el reino milenial
La segunda venida de Cristo incluye nuestra bienaventurada esperanza como también el regreso visible de Cristo con sus santos para reinar en la tierra por mil años (Zacarías 14:5; Mateo 24:27-30; Apocalipsis 1:7). El reinado milenario traerá la salvación a su pueblo escogido: Israel. (Ezequiel 37:21-22; Sofonías 3:19-20; Romanos 11:26-27) y el establecimiento de la paz universal (Isaías 11:6-9; Salmo 72:3-8; Miqueas 4:3-6).
El Juicio Final el cual los impíos muertos serán resucitados y juzgados según sus obras y todos los que no se hallan escritos en el libro de la vida juntamente con Satanás el diablo y sus ángeles la bestia y el falso profeta serán castigados eternamente en el lago de fuego que arde y azufre. Esta es su segunda muerte (Apocalipsis 19:20; 20:11-15; 21:8).
21. El reino eterno y la promesa perpetua
A nosotros los cristianos la Fe nos mantiene en alerta y espera en sus promesas. Cielos Nuevos y Tierra Nueva en los cuales prevalece la justicia (2 Pedro 3:13-14; Apocalipsis 21:22-27; 22:19).
